miércoles, 21 de abril de 2010

Iaia

Se fué una tarde de otoño, justo antes del té, cansada ya de 94 eneros. Toda su vida trabajó; desde niña repartiendo leche y huevos con sus hermanos y hermanas, ya mas grande atendiendo su casa, su marido y sus hijas. Soportó cambios de gobierno, de cultura, de tecnología y hasta cuernos. Pero nunca dejó de sonreir. Tenía su carácter, claro, pero al final...siempre se tentaba de risa. Nos contaba unas historias en italiano que repetía una y otra vez solamente para hacernos reir y escucharnos decir "dale Iaia, contala de nuevo". Se fué una parte de mí, de mi infancia, de mi ascendencia, de mi historia. Ojalá pueda continuar alguna de sus costumbres, algo de su legado femenino, de su fuerza, de su temperamento...o al menos no olvidarme de reir a pesar de todo. Aunque sé que ella está con su "mamma" y tantos otros seres queridos, y que la muerte es nacimiento, la voy a extrañar. Chau Iaia...