martes, 13 de enero de 2009

Increiblemente...sola!

Acabávamos de conocernos. Había una euforia que rodeaba cada movimiento, cada gesto...casi una histeria; pero éramos claros con lo que queríamos. Como dice una amiga del ciberespacio, después de los treinta necesitamos hablar, y lo hicimos de maravillas: -Te gusta Billy Idol?-, -No tomo alcohol-, -Dónde ibas a bailar?-, -Hijos?...te gustaría tener?-, -Dicen que a los de Leo le gustan las mujeres sumisas pero a mí ni en pedo!!-, -Tenés glamour-, -Te mostré la foto de mi hija?-, -Sos linda-, -Y cómo es que vos estás sola?-...mmmm... que pregunta!!!, pensé; pero respondí con absoluta sinceridad: -"No se dió" (en resumen, no?)
Comenzamos a besarnos como adolescentes; primero suave, como descubriéndonos, y después la intensidad fue subiendo el volúmen hasta terminar enroscados en la cama. -"Sos increible", me dijo, -"Sos perfecta..."
Se fue al amanecer, dándome un beso que decía "esperame...ya vengo"... y lo peor es que su boca también lo mencionó.
Nunca más supe de él. Ni en sus teléfonos, ni en chat...desapareció del planeta. Como si hubiese sido un sueño. Solo le dejé un mensaje que decía: -"Desapareciste, huíste raudamente...te das cuenta por que estoy sola? Ahh...soy yo...la increíble".

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